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Noticias - Diciembre 04, 2018 - USO DE BIORREGULADORES Y BIOESTIMULANTES EN LA PRODUCCIÓN DE CHILES.

USO DE BIORREGULADORES Y BIOESTIMULANTES EN LA PRODUCCIÓN DE CHILES.

En México existen más de 100 variedades de chile de los cuales los más comunes son el chile verde, el habanero, el pimiento morrón, el jalapeño y el chile poblano, los cuales se producen en más de 160 mil hectáreas divididas a lo largo de casi de toda la República, donde estados como Chihuahua, Zacatecas, San Luis Potosí y Sinaloa son los principales productores con un total de más de tres millones de toneladas de chile al año.

Actualmente se satisface 100% de los requerimientos nacionales con producción interna; asimismo, las importaciones mundiales han aumentado 32.55% en la última década, lo que ha generado un incremento en las exportaciones mexicanas principalmente con destino a Estados Unidos.

La tendencia en la producción del cultivo de Chile es aumentar la producción de frutos con tamaño comercial por hectárea, En este sentido, la necesidad de conocer adelantar, inhibir, regularizar y uniformizar la floración, así como el amarre de frutos en los cultivos ha fomentado la búsqueda de estrategias para lograr dichos efectos.

Con relación a los mismos se ha podido establecer que la nutrición balanceada, la actividad hormonal, las condiciones climáticas y la disponibilidad de agua son factores que afectan los procesos fisiológicos de floración y cuajado en el cultivo de Chile.

En el caso del crecimiento y desarrollo de las plantas se sabe que no solo está determinado por la absorción de sustancia minerales a través de las raíces y por los hidratos de carbono sintetizados en las hojas, sino también por ciertas sustancias químicas que actúan como agentes específicos y correlacionan el crecimiento entre las diversas partes de la planta. Estos agentes son llamadas hormonas vegetales o fitohormonas. Una hormona es un compuesto orgánico sintetizado en una parte de la planta y translocado a otra parte, donde a muy bajas concentraciones produce una respuesta fisiológica (Naqvi, 2002). Se conocen cinco grandes clases de hormonas vegetales que son: Auxinas, Giberelinas, Citoquininas, Etileno y Ácido Abscísico. Asimismo, se ha observado que muchas sustancias sintetizadas en laboratorio, cuando son aplicadas a las plantas, tienen efectos similares a los causados por las hormonas naturales.

Estas sustancias se conocen como reguladores de crecimiento, y en muchos casos han sido usados con éxito para regular el crecimiento de las plantas, la época de floración, y el cuaje de frutos. La presencia de hormonas en diferentes niveles en las plantas permite que éstas desarrollen cambios morfogénicos alternativos muy distintos, los cuales pueden presentarse según el grado de ontogenia. Lo más general es que las células en crecimiento por acción de varias hormonas expresen división y elongación celular.

Si se desea manipular o regular un proceso o evento fisiológico en particular se deberá seleccionar un regulador de crecimiento –sintético– en función del objetivo buscado. Pero si se desea potenciar al cultivo en términos generales, para que tenga un desarrollo normal más eficiente o supere situaciones de estrés, la utilización de un cóctel bioestimulante será lo indicado.

 

CÓCTEL DE BIOESTIMULANTES

En el mercado se encuentran diversos productos que contienen distintas hormonas en muy pequeñas cantidades (menos de 0,1 g/l) junto con otros compuestos como aminoácidos, azúcares, vitaminas, también en pequeñas cantidades. A estas mezclas se les clasifica como bioestimulantes. Por sus características de ‘cóctel’ sus efectos sobre las plantas suelen ser el de estimular su desarrollo general sin necesariamente incidir de forma directa en un evento fisiológico específico. Los bioestimulantes pueden catalogarse como auxiliares del mantenimiento fisiológico de las plantas ya que proveen de múltiples compuestos en pequeñas cantidades, y no pueden considerarse biorreguladores porque no tienen la concentración ni la especificidad para manipular eventos fisiológicos.

 

USO DE BIORREGULADORES

El conocimiento generado sobre las hormonas en las plantas es lo que ha orientado a la industria agroquímica a desarrollar formulaciones a base compuestos hormonales naturales y/o sintéticos, para aplicarlos a las plantas y manipular sus eventos fisiológicos.

Cuando se toma la decisión de aplicar biorreguladores en la agricultura es importante tener definido para que se pretende utilizarlos; hay que establecer que proceso fisiológico es el que se pretende modificar.

 

REGULACIÓN DE LA ACTIVIDAD DEL SISTEMA RADICAL

La mayoría de las especies hortícolas de importancia, pasan por un periodo de trasplante, el cual siempre va acompañado por situaciones de estrés, que pueden ocasionar altas pérdidas de plantas trasplantadas por falta de un sistema radicular establecido que permita restablecer la pérdida de agua por transpiración, pudiéndose traducir en mermas importantes en los rendimientos.

El desarrollo radical implica la formación de raíces nuevas a partir de las existentes, así como su crecimiento. La formación está ligada a la presencia de auxinas, mientras que para el crecimiento participan tanto auxinas (en bajas cantidades) como citocininas  y giberelinas. Los ácidos naftalenacético e indolbutírico son las auxinas más utilizadas comercialmente en la promoción de la iniciación de formación de raíces adventicias o laterales.

Este periodo post-transplante que abarca hasta las primeras floraciones y cuajas de fruta, en las condiciones climáticas de México, suelen tener una duración entre 20 y 40 días. Durante este período de crecimiento radicular los productores suelen mantener una fertiirrigación continua.

Los procesos en los cuales la raíz juega un rol clave son los siguientes:

• Absorción de agua y nutrientes, tanto inorgánicos como orgánicos.

• Síntesis de citoquininas, hormonas muy importantes para el crecimiento del fruto en sus primeras etapas.

• Exudación a la rizosfera de ácidos orgánicos que solubilizan fosfatos, hierro y otros elementos para luego ser absorbidos por la raíz.

• Eliminación de iones para mantener equilibrio de cargas a nivel interno.

• Ajuste osmótico permanente, mediante la acumulación de iones en las vacuolas y Sorbitol y Prolina en el citoplasma para, de esa forma, mantener el gradiente osmótico que le permita absorber agua, incluso a altas conductividades eléctricas en la solución del suelo (Mendoza,

2002).

 

DESARROLLO DE YEMAS LATERALES

Las Citocininas pueden inducir la apertura de yemas laterales de ramas en diversas especies, aunque dicho efecto se obtiene con concentraciones más altas. En situaciones de excesiva dominancia de la yema terminal hacia las laterales una aplicación de Citocininas puede reducir dicha influencia y parcialmente estimular la brotación lateral.

 

CRECIMIENTO VEGETATIVO

La actividad de las plantas se refleja en la continuidad de crecimiento de los brotes y sus hojas, lo cual repercute en mayor área foliar para maximizar la eficiencia fotosintética de los cultivos.

Las Citocininas son partícipes de este proceso en cuanto a que los tejidos activos producen esa hormona para estimular la división celular y con ello establecer una “base” o estructura sobre la cual continúe el crecimiento.

 

CRECIMIENTO DE FRUTO

El crecimiento vegetal está determinado por la presencia de hormonas, particularmente las citocininas, que son las que dan inicio a la formación de los órganos, entre los que están flores y frutos. En los diferentes frutos carnosos (y no carnosos) parte de su crecimiento ocurre por la ivisión celular de sus tejidos; se conoce que esto es regulado por la presencia de citocininas principalmente, más otras hormonas y otros compuestos. El efecto de las aplicaciones de citocininas en frutos cuando la división celular se encuentra en la fase de mayor intensidad, logra llevarlos a mayores tamaños y con mejor calidad, al incrementar el número de células de los frutos. El incremento en los rendimientos es una consecuencia natural de lo anterior. Para manipular este evento “crecimiento del fruto” hay que considerar diversos factores para lograr incrementar tamaño de fruto (días desde flor a cosecha).

 

RETRASO SENESCENCIA

Senescencia es igual a la vejez. La presencia de citoquininas está relacionada con la producción de clorofila, por lo que tejidos jóvenes siempre tienen un alto nivel y actividad de la hormona. Al llegar a una edad adulta o bien por condiciones de estrés, los órganos pierden la capacidad de mantener su actividad metabólica y por ende se sintetizan menos citocininas y en donde faltan estas, la senescencia es una condición prevalente.

Dentro del programa de Biorregulación y Bioestimulación del cultivo de Chile se destaca el uso de las siguientes herramientas:

 

Agromil® Plus

Es un biorregulador elaborado con moléculas promotoras del desarrollo de alta reactividad cuyo fin es estimular eventos fisiológicos específicos tales como tamaño y uniformidad de fruto, favorecer el vigor de los brotes laterales y retrasar senescencia. La alta especificidad de los compuestos hormonales y el balance entre ellas hacen necesario aplicarlos en momentos de alta sensibilidad ya que es así como se maximiza la respuesta esperada.

 

Rooting®

Es un biorregulador para plantas establecidas que estimula la formación y crecimiento de raíces en tejido de raíz ya existente, que tiene como objetivo generar un sistema radicular abundante, ramificado, haciendo más eficiente el uso del agua y de nutrientes. Su alta efectividad biológica lo ha convertido en un producto horizontal, es decir, puede ser utilizado en una amplia gama de cultivos frutales y hortícolas.

 

Agromil®V

Bioestimulante para el mantenimiento fisiológico; su balance hormonal y la reactividad de sus compuestos potencializan los procesos de crecimiento y diferenciación celular que se da a lo largo del ciclo de vida de los cultivos. Así también, dado a su formulación, disminuye los efectos negativos ocasionados por un estrés, y potencializa la aplicación de Biorreguladores específicos y fertilizantes foliares.

 

Querkus®

Es un fertilizante inorgánico compuesto por nutrientes, comúnmente carentes en un suelo, y de ácidos orgánicos que generan en el suelo un medio óptimo para el desarrollo de las raíces y la buena disponibilidad y posterior absorción de nutrientes.

Los elementos que componen Querkus® ayudan a secuestrar elementos que en exceso son tóxicos a los cultivos, propiciados por altas fertilizaciones y pH de suelos desfavorables, generando un ambiente propicio para el desarrollo de las raíces.

 

Juniperus®

Es un fertilizante foliar elicitor con compuestos bioactivos anti estresantes y los tres elementos que promueven la fotosíntesis (magnesio, hierro y zinc).

 

Carlos Castro Borunda

Consejero técnico Empresarial Agroenzymas®

 

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